miércoles, octubre 20, 2010

Cero

cero...

nace un segundo y mis ganas de platicar con mi tiempo
respiro profundamente y fijo mi mirada en ese instante
con ojos cual puñaladas el silencio lo señala como culpable
respiro nuevamente, le doy una palmada y le hago saber que soy consciente
la culpa no es de su infinito compás, ni tampoco de quienes lo danzaron conmigo
culpa mía son las llagas por las que escupo letras mutiladas nacientes de las brasas
de un incendio que yo provoque una y otra vez por mi NECEsiDAD humana